Los resultados mostraron que alrededor del 58% de las parejas madre-hijo tenían C. albicans en sus muestras. En el 94% de los casos en que tanto la madre como el hijo tenían C. albicans en la boca, las cepas eran muy similares genéticamente. Los investigadores también descubrieron que las mujeres con mayor carga de placa dental tenían ocho veces más probabilidades de transferir C. albicans a sus bebés que las que presentaban puntuaciones más bajas.
Los investigadores no investigaron exactamente cómo se transfiere la levadura a los bebés. Sin embargo, plantearon la hipótesis de que los bebés pueden estar expuestos durante el parto, a través del contacto piel con piel o a través de la alimentación.
Además, los investigadores examinaron las prácticas alimentarias de las madres, como la lactancia materna exclusiva, la alimentación exclusiva con biberón y una combinación de ambas. Informaron de que la alimentación nocturna con biberón era significativamente mayor en el grupo positivo para C. albicans a los 2 meses. También observaron que los lactantes de raza negra y los niños que asistían a guarderías presentaban un mayor riesgo de contraer C. albicans.
A la luz de los resultados, los investigadores creen que es importante ofrecer a las madres programas de educación sobre salud bucodental durante el embarazo y después del parto para reducir la probabilidad de transmitir C. albicans a sus bebés al principio del embarazo.


