Los dientes de leche no sólo nos permiten comer solos cuando somos niños felices, sino que también sirven de andamiaje para el desarrollo de la cavidad bucal. Por un lado, mantienen el espacio para los dientes permanentes. Además, el espacio retenido permite que el músculo mandibular y el hueso de la mandíbula se desarrollen adecuadamente. Los dientes primarios también son necesarios para el habla de los niños. Imagina lo difícil que sería decir «dientes» sin dientes.
Aunque los dientes de leche se caen con el tiempo, esto no significa que se pueda descuidar el mantenimiento adecuado de la higiene bucal. Si un diente de leche se extrae prematuramente, el espacio que ocupa se irá reduciendo gradualmente. Algo así como si no te presentas a tu reserva, otro ocupará tu lugar. Así, cuando salen los dientes permanentes, se aprietan empujando los dientes existentes fuera del camino. Esto provoca un apiñamiento severo en la edad adulta.


